Curricán: qué es y cómo se practica
El curricán tiene fama de técnica cómoda: se arrastra el señuelo y se espera. Lo que de verdad decide la jornada es la velocidad a la que navegas y a qué profundidad va cada señuelo, no cuántas cañas plantes. Esta guía va de eso, y de la parte legal —que en curricán es más exigente que en cualquier otra modalidad de recreo— con el real decreto delante.
Qué es el curricán
Curricán es pescar arrastrando uno o varios señuelos detrás de una embarcación en marcha. El barco es el motor de la técnica: su avance da acción al señuelo y, sobre todo, permite peinar kilómetros de agua hasta cruzarse con el pez, en lugar de esperar a que el pez pase por donde tú estás. Es la diferencia de fondo con el spinning desde costa o con el surfcasting: allí eliges un punto y lo trabajas; aquí el punto lo buscas navegando.
No es una técnica marginal ni de dudosa legalidad, como a veces se lee. El artículo 11 del Real Decreto 347/2011, que regula la pesca marítima de recreo en aguas exteriores, nombra el curricán expresamente entre los aparejos permitidos, junto con la línea de mano, la caña, el volantín y la potera.
Las tres formas de curricanear
Curricán de superficie o costero
El señuelo navega en los primeros metros de la columna de agua, a veces literalmente rompiendo la superficie. Es el curricán de la costa: bordear una escollera, un veril, una punta rocosa o el límite de una pradera de posidonia buscando depredadores que cazan arriba. Equipo ligero, señuelos pequeños y navegación lenta. Es la puerta de entrada natural, porque se hace con la misma embarcación con la que sales a dar una vuelta.
Curricán de fondo
Aquí el objetivo es llevar el señuelo a una profundidad concreta y mantenerlo ahí. Se consigue de tres maneras: con plomos intercalados en la línea, con paravanes o plomos-planeador que tiran hacia abajo por hidrodinámica, o con un downrigger, un cabrestante con un plomo pesado que baja el señuelo a la cota exacta y lo suelta al picar. Es la variante más técnica y la que más rendimiento saca de una sonda: si la sonda te dice que el pez está a veintitantos metros, el curricán de fondo es la forma de poner el señuelo justo ahí.
Curricán de altura
El de los túnidos y los grandes pelágicos, mar adentro, con señuelos de gran tamaño y equipo pesado. Es el que más gente asocia a la palabra "curricán" y, paradójicamente, el que más papeleo tiene detrás: casi todas las especies objetivo están en el anexo de protección diferenciada que se explica más abajo.
El equipo
Caña y carrete. En curricán la caña no lanza: solo aguanta, marca la picada y trabaja el pez. Por eso las cañas de curricán son más cortas y con la potencia repartida en todo el blank, no concentrada en el puntero. El carrete —frontal robusto o multiplicador, según el tamaño de la pieza— importa por dos cosas: capacidad de línea y freno progresivo. Una carrera larga de un pez de mar abierto se pierde por freno irregular mucho más a menudo que por falta de potencia.
Línea. El multifilamento gana en sensibilidad y en cortar el agua sin hacer panza, lo que ayuda a controlar la profundidad. El nailon perdona más los tirones secos y las clavadas duras. Muchos montan multifilamento en la bobina y un tramo largo de fluorocarbono como bajo, para ganar discreción en los últimos metros.
Señuelos. Los tres grandes grupos son los minnows o peces nadadores con babero, que se hunden más cuanto mayor es el babero y más rápido navegas; las cucharillas y jigs de arrastre; y los señuelos de falda o plumas, sin acción propia, que dependen por completo de la estela del barco para trabajar. Si vienes de pescar a spinning en costa, buena parte de lo que ya tienes en la caja te sirve: en nuestra sección de señuelos y cebos hay más detalle sobre cómo elegir tamaño y color según la especie.
Velocidad, profundidad y montaje de la tirada
Este es el corazón de la técnica y donde casi todo el mundo va a ciegas. La velocidad correcta no es un número que se copia: es la que hace que el señuelo nade bien. La forma de saberlo es rudimentaria y funciona siempre: suelta el señuelo a diez o quince metros del espejo de popa, míralo, y ajusta el motor hasta que trabaje con el movimiento para el que está diseñado. Un minnow que sale a la superficie o que vibra descontrolado va demasiado rápido; uno que se arrastra muerto, demasiado lento. Cada señuelo tiene su ventana, y por eso montar dos modelos muy distintos en la misma tirada obliga a comprometer la velocidad.
La profundidad depende de tres variables que se compensan entre sí: la longitud de línea soltada, la velocidad y el lastre o el babero. A más línea fuera, más profundo; a más velocidad, más superficial trabajan los señuelos de falda y más hunde el babero grande. Anotar en el móvil qué combinación dio resultado —modelo, metros de línea, velocidad— convierte cada salida en información aprovechable para la siguiente.
Para montar varias cañas sin enredarlas, la regla es escalonar: distancias distintas y posiciones distintas. Las cañas exteriores, más abiertas y con más línea; las centrales, más cortas. Los outriggers —esas pértigas largas abatibles a los lados— existen justamente para separar las líneas y ensanchar la tirada. Y en los virajes, recuerda que la línea interior pierde velocidad y se hunde mientras la exterior acelera: muchas picadas llegan en la curva por ese cambio de ritmo, y muchos enredos también.
La parte legal: lo que el real decreto dice de verdad
Licencia por embarcación, no por persona. El artículo 9 del RD 347/2011 es claro: para pescar desde embarcación hace falta una licencia de actividad expedida para cada embarcación por el órgano competente de una comunidad autónoma del litoral o de Ceuta y Melilla, cumpliendo además la normativa de esa administración. Es otro trámite distinto del de tierra, que regula el artículo 8 y va a nombre de la persona. Si todavía no tienes ninguna de las dos, en nuestra guía de la licencia de pesca en España por comunidad autónoma está el mapa completo de trámites.
Dos carretes eléctricos como máximo. Lo fija el artículo 12.c, que además deja en manos de una orden ministerial la potencia máxima y la longitud de sedal para cada una de las cuatro zonas de pesca del artículo 2 (Cantábrico y Noroeste, Golfo de Cádiz, Mediterránea y Canaria).
Distancias a la flota profesional. El artículo 12.b prohíbe interferir la pesca profesional y pone cifras: 0,162 millas náuticas (300,024 metros) de los barcos profesionales, 0,269 millas (500 metros) si están en pesca de túnidos con caña, 0,080 millas (148,160 metros) de los artes o aparejos que tengan calados, y 0,107 millas (200 metros) de la línea perimetral de polígonos e instalaciones acuícolas. En curricán, que se pesca navegando, esto no es teórico: es lo que te obliga a rodear una flotilla en vez de cruzarla.
Nada de atraer al pez artificialmente. El artículo 12.d prohíbe cualquier medio de atracción o concentración artificial de las especies, con mención expresa de las luces, salvo el brumeo con pequeños pelágicos.
Ni transbordo ni venta. El artículo 5.2 prohíbe expresamente cualquier transbordo de las capturas, y el artículo 19 impide venderlas o cederlas a terceros con fin comercial. Son las dos líneas que separan la pesca recreativa de la profesional.
Por último, el artículo 4 limita las capturas a las especies del anexo I y obliga a respetar las tallas mínimas del Real Decreto 560/1995, que cambian según el caladero. Encima de todo eso, cada comunidad autónoma añade sus propios cupos, vedas y horarios: consúltalos antes de salir.
Cuatro errores del primer año
- Navegar siempre a la misma velocidad. Si no cambias de ritmo, no sabes cuál funciona. Varía el régimen cada cierto tiempo y anota cuándo pica.
- Montar cinco cañas antes de dominar dos. Una tirada mal escalonada se convierte en un nudo en el primer viraje.
- Ignorar la profundidad. Arrastrar en superficie sobre un pez que está a treinta metros es pescar sin opciones. Ahí es donde la sonda deja de ser un capricho.
- Dar por hecho que la licencia de tierra vale. No vale: el artículo 9 pide licencia de la embarcación, y para el anexo II hace falta además la autorización específica.
Si vas a pasar la jornada entera expuesto al sol y al viento sobre cubierta, echa un ojo también a nuestra guía de ropa técnica de pesca, y a la de cómo elegir un salabre, que en curricán es el aparejo accesorio que decide si la pieza acaba a bordo o se suelta en el último metro.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el curricán?
Es la técnica de pescar arrastrando uno o varios señuelos o cebos detrás de una embarcación en marcha. El movimiento del barco da vida al señuelo y permite peinar mucho terreno hasta dar con el pez. El artículo 11 del RD 347/2011 lo nombra expresamente entre los aparejos permitidos en pesca marítima de recreo.
¿Qué licencia hace falta para pescar a curricán?
La de embarcación. El artículo 9 del RD 347/2011 exige una licencia de actividad expedida para cada embarcación por el órgano competente de una comunidad autónoma del litoral o de Ceuta y Melilla. Es distinta de la licencia de pesca desde tierra del artículo 8, que va a nombre de la persona.
¿Se puede pescar atún rojo a curricán en España?
No basta con la licencia de la embarcación. El atún rojo está en el anexo II del RD 347/2011 y su artículo 10 exige una autorización específica para capturarlo o tenerlo a bordo, con tres años de validez, que debe llevarse a bordo y renovarse con tres meses de antelación. Las especies con plan de recuperación se rigen además por su normativa específica.
¿Cuántos carretes eléctricos puedo llevar a bordo?
Dos como máximo por embarcación, según el artículo 12.c del RD 347/2011. La potencia máxima y la longitud de sedal las fija una orden ministerial para cada zona de pesca.
¿A qué distancia tengo que pasar de un barco de pesca profesional?
El artículo 12.b fija 0,162 millas náuticas (300,024 metros) de los barcos profesionales, 0,269 millas (500 metros) en pesca de túnidos con caña, 0,080 millas (148,160 metros) de sus artes calados y 0,107 millas (200 metros) de los polígonos acuícolas.